“No se ve, la vida se me queda a oscuras.
Venme a ver caminito de la locura.”

Vínculo Apoyo Posparto es un proyecto de información y apoyo sobre la dificultad emocional materna. Se trata de una iniciativa personal de un grupo de madres que han pasado por esa situación y son conscientes de la necesidad de apoyo de las mujeres puérperas.

¿Qué es la dificultad emocional materna?
Hace tiempo ya que sabemos que con el nacimiento de cada bebé la mujer experimenta un nacimiento psíquico como madre. Y esto con y para cada uno de los hijos. Este nacimiento satisface las expectativas de continuidad del recién nacido, que no solo nace como ser vivo, sino que nace a una madre que actúa como nexo con el mundo (“yo soy el bebé de esta madre”); al mismo tiempo, confirma la identidad materna (“yo soy la madre de este bebé”) y afirma la confianza de la mujer en su capacidad de ser madre, de ser esa madre de ese bebé. La realización de ese nacimiento del bebé y de la madre se materializa en el vínculo afectivo que se teje entre ambos. También sabemos que ese vínculo empieza a formarse ya desde el embarazo.
La dificultad emocional materna aparece cuando el vínculo no logra afianzarse adecuadamente. Y esto sea cual sea el motivo: un parto traumático, la separación temprana de la madre y el bebé, las experiencias anteriores de la madre, la falta de apoyo por parte de su pareja, su familia, su entorno… La dificultad emocional es el sufrimiento que sobreviene por la incapacidad de convertirse en madre, de nacer como madre del bebé que viene al mundo.
En la mayor parte de los casos, las mujeres no son conscientes de esta realidad. Creen que no quieren al bebé, que no son buenas madres, que no saben cuidar de él. Encontramos cada día mujeres que no logran sobreponerse al parto; lactancias fallidas, que se viven como un fracaso, que se lamentan toda la vida, que se convierten en un infierno; mujeres que no reconocen a su bebé, que no se reconocen a sí mismas, que no son capaces de sentir que sus bebés son suyos, que atraviesan un desierto emocional, que creen enloquecer sin atreverse a pedir ayuda, ni siquiera a mencionar lo que les pasa. Acumulan la culpa, el malestar, la desolación, convencidas de que algo están haciendo mal. La dificultad emocional aísla a los bebés de sus madres y a las madres del mundo y de sí mismas.
Y no sólo las mujeres desconocen esta realidad. La sociedad en su conjunto la deja al margen, imponiendo unos modelos maternales y unas expectativas que no hacen sino aumentar el malestar de las mujeres que sufren dificultad emocional materna, reafirmarlas en su convicción de no ser buenas madres, de no saber ser madres. Y cuando una mujer en esta situación reúne el valor de hablar de lo que le pasa, a menudo no encuentra quién la escuche, o su interlocutor no puede ofrecerle más que buenas intenciones aderezadas con estupor, impotencia o ganas de salir corriendo.
A lo sumo oiremos hablar de depresión posparto (DPP), una de las pocas manifestaciones de la dificultad emocional materna que se saca sin dificultad a la luz. Pero, si bien la DPP es un trastorno frecuente, y a menudo infradiagnosticado, la dificultad emocional materna no siempre toma esta forma. Tener un diagnóstico concreto resulta tranquilizador en muchos casos, pero es también una excusa par no mirar más allá, una etiqueta a la que nos agarramos para hacer frente al abismo que no comprendemos y que nos engulle. Pero la etiqueta de la depresión no siempre refleja la situación emocional de la mujer puérpera y a menudo sólo consigue recluirla más aún en la angustia y la incomprensión, o asustarla por la carga de “enfermedad mental” que conlleva y que resulta difícil asumir. Por otra parte, en el caso de una DPP bien diagnosticada, con suerte no se consigue más que un tratamiento farmacológico que, aunque sea en ocasiones necesario, no aporta la mirada, la contención y el apoyo que la madre necesita; o, en los casos más graves, un ingreso hospitalario separada de su bebé.

¿Por qué hablamos de la dificultad emocional materna?
Porque la dificultad emocional no sólo implica el sufrimiento moral de las madres. Influye en el desarrollo del bebé, en futuros problemas de salud, en el entramado del tejido social. Y porque son muchas las mujeres afectadas. No existen estadísticas fiables pero, tras consultar decenas de documentos, trabajos, estudios clínicos y artículos científicos de diferentes procedencias, constatamos que existe un acuerdo general sobre unas cifras de incidencia de DPP en particular, o trastornos emocionales posparto en general, de 1 de cada 8-10 mujeres que dan a luz, o de 10% a 15% de los casos, incluso del 20%. En España, esto representa entre 50.000 y 75.000 mujeres al año. Sea como sea, se llame como se llame, esto ya no es asunto privado y no puede seguir ignorándose. Es un asunto de salud pública. Es asunto de todas y todos.

¿Qué nos proponemos?
Vínculo Apoyo Posparto
es una iniciativa particular, sin actividad económica ni afán de lucro. Nuestros objetivos son:

  • Recopilar y difundir información sobre la dificultad emocional materna y los diferentes recursos de apoyo específico existentes en España.
  • Prestar apoyo directo a las mujeres que sufren dificultad emocional materna, para que sepan que no están solas, que no son culpables, que necesitan y merecen ayuda.
  • Sensibilizar a la sociedad en general, y a los profesionales de la atención materno-infantil en particular, de la existencia de esta realidad y de sus repercusiones.

Si quieres saber más, te invitamos a visitar nuestra página.

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Si quieres ponerte en contacto con nosotras, escríbenos a vinculoapoyoposparto@gmail.com.

Bienvenid@s.

Diseño de fondo adaptado de una imagen de The Inspiration Gallery. Cita de cabecera de Roberto Iniesta. Foto de Doug MacDonald.